Buenos Aires, Ciudad Secreta

Lo entrañable de este volumen de Buenos Aires, Ciudad Secreta escrito por Germinal Nogués es que es uno de los pocos libros que robé en mi vida. Y fue el único por el que recibí una felicitación de su autor por haber cometido el delito.

Buenos Aires, Ciudad Secreta de Germinal Nogués

Buenos Aires, Ciudad Secreta de Germinal Nogués

En el verano de 1994 Alejandro y yo trabajábamos en un pequeño canal de televisión. Una tarde, él estaba tocando el piano en el centro del estudio mientras hacíamos tiempo para comenzar la grabación del programa de Germinal Nogués. Se le acercó un anciano y le dijo que era un invitado del programa y que tal vez le pedirían tocar algo. Ale, que es solidario y amable, le empezó a explicar al viejito cómo funcionaba el piano. Pero cómo también tiene corazón de músico, aprovechó para tocarse algo difícil y alardear. En otras palabras, se aseguró de enrostrarle al pobre viejo lo que un músico podía hacer con un piano. Éramos media docena de personas en el estudio mirando la situación con perplejidad. Alejandro, satisfecho de haber realizado su buena acción del día, le cedió la butaca al anciano y vino a reunirse con nosotros. Alguien piadosamente le susurró:

– Ale… le acabás de enseñar a tocar el piano a Virgilio Expósito.

A continuación, el maestro Expósito interpretó Naranjo en Flor para las seis personas que estábamos congregadas ahí (incluido Ale, que permaneció el resto del día con la cara roja como la tapa del libro de Germinal ).  Después el maestro Expósito murió. No en ese momento ni en ese estudio, por supuesto. Murió unos dos años más tarde y en circunstancias que deben constar en su biografía. A lo que me refiero es que existió un instante absolutamente mágico, irrepetible, con comunión entre soberbia de principiante, humildad de maestro, humor y finalmente derroche de talento e intimidad, regalado a media docena de privilegiados. A estas intersecciones singulares, las personas ordinarias, las llamamos anécdotas, y estamos domesticados como para que nos ocurran sólo muy de vez en vez. Pero las personas extraordinarias, como era Germinal Nogués, son la intersección singular, de modo que todo lo que tocan y todo lo que ven se transforma en algo que amerita ser divulgado.  Dicen que el tipo caminaba incansablemente la ciudad y descubría cosas asombrosas. Mi conjetura es que la ciudad se las mostraba primero a él. Así explico yo la génesis de Buenos Aires, Ciudad Secreta.

Concuerdo con que Buenos Aires tiene suficientes misterios, bellezas y personajes como para ser inspiración del libro de cualquiera. A Germinal la ciudad no lo inspiró, lo enamoró. Lamento que él haya elegido escribirle como periodista y no como el amante devoto que era. También era un caballero, así que comprendo la pulcritud de su estilo y esa pretendida distancia del objeto que se adora. Yo, que soy un sinvergüenza, le hubiera aconsejado que escribiera del modo en que nos hablaba, cuando se demoraban las grabaciones y esperábamos en grupo tomando un café de la máquina (él no, él tomaba té). Por ejemplo, como todo el mundo sospecha, una de las puertas del Infierno está en el barrio de Flores (razón por la cual Alejandro y yo nos mudamos a Floresta el año pasado), Germinal nos lo había confirmado en una tertulia pero jamás lo consignó en su libro, apenas escribió:

“Como una puerta abierta a la fantasía y al misterio porteño, se abre Flores. Dolina le devolvió al barrio parte de lo perdido: la mitología, sustentada por la larga tradición del tango y la literatura ciudadana donde se confunden Borges, Macedonio Fernández, Roberto Arlt y Oliverio Girondo. Lo fantástico se mezcla con lo cotidiano”.     Germinal Nogués – Buenos Aires, Ciudad Secreta

En fin, Buenos Aires, Ciudad Secreta es un informe meticuloso sobre la ciudad. Está repleto de datos, de imágenes e historias. Por momentos parece el reporte de un agrimensor y el cuaderno de notas de un historiador responsable. Atrás de ese lenguaje periodísticamente neutro pulsan visiones descomunales que le fueron desveladas solamente a Germinal. Si querés conocer de qué esta hecha Buenos Aires, deberías leer este libro; o tenerlo en la biblioteca, por si la ciudad quiere saber de qué estás hecho vos.

El tomo que me robé es de una edición especial de 650 páginas y tapa dura. La editorial había mandado al canal algunos ejemplares de cortesía, y este libro en particular era propiedad de un corredor de bolsa al que sólo había oído hablar de negocios financieros y pechos de mujeres. Recuerdo que abrió el paquete con el libro frente a mí y a primera vista supe que iría a dar a una mesita ratona donde pudieran verlo las visitas sin ser abierto jamás. Me ordené que no lo merecía y diez minutos más tarde se lo robé. Pronto apareció Germinal que había venido a autografiar los libros y sucedió que el de este chabón no aparecía. Puesto que también soy mediocre como delincuente, me aproximé a Germinal y le confesé lo que había hecho. Suspiró y volteó los ojos como si quisiera mirar dentro de su cerebro. Enseguida sonrió y percibí la connivencia de quien tiene un prontuario con crímenes idénticos.

– Te felicito, – me dijo – los libros deben estar con esas personas que son capaces de hacer cualquier cosa por ellos.

Cerca nuestro el agente de bolsa seguía preguntando a los gritos si alguien había visto su libro. Por razones obvias, de todos los ejemplares de cortesía que llegaron al canal, el mío es el único que no está firmado. Y esa es mi anécdota.

2 pensamientos en “Buenos Aires, Ciudad Secreta

  1. Hernán

    Gracias por la crónica y el recuerdo con humor y cariño, a 10 años de la muerte de mi viejo, lo elijo para recordarlo hoy.
    un abrazo, Hernán

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  2. Magdalena Fernandez

    Conmovida por la historia y tambien enamorada sin cura de MI Buenos Aires, tratare de buscar y comprar un ejemplar.
    Estoy radicada por circunstancias especiales, y espero que provisorias, en zona sur. Seguramente su lectura acortara el tiempo del regreso a mi añorado barrio de Montserrat.
    Saludos cordiales
    Magdalena Fernandez
    DNI 4523756

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